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                         HERENCIA      El heredero del gobierno, hereda todo, incluso el reflejo de los escándalos, pero sobre todo el desgo...

viernes, 31 de diciembre de 2021

Verdades...

Me pregunto si fue entonces cuando empezó en mí el desmedido deseo por una mujer. Estoy persuadido que en cierto modo, fatal y mágico, mi vida materialista empezó con Anabel

La muerte de Anabel se convirtió en un obstáculo para cualquier romance posterior. Lo espiritual y lo físico se habían fundido en nosotros con perfección incomprensible.

Una noche Anabel burló la estrecha vigilancia de su familia. Detrás de su casa encontramos un muro bajo, de piedras. A través de la oscuridad y los árboles veíamos las ventanas iluminadas. Ella tembló cuando le besé el ángulo de los labios y el  lóbulo caliente de su oreja.

Un racimo de estrellas brillaba sobre nosotros. Ví su rostro reflejado en el cielo, sus piernas...sus adorables piernas, no estaban muy juntas y cuando encontré lo que buscaba sus rasgos adquirieron una expresión soñadora en la que se mezclaban el dolor y el placer.

Cada vez, que en su solitario éxtasis se abandonaba, inclinaba su cabeza y sus rodillas cerraba, apretaba mis muñecas y las apretaba con fuerza para relajarse después, su rostro se acercaba jadeante a mi , había rodeado con sus manos el  cetro de mi pasión.. Los días de mi juventud parecían huir de mí como una ráfaga de pálidos desechos.

Durante las relaciones con las mujeres me mostraba práctico, irónico, enérgico. Mientras fui estudiante las mujeres pagadas me bastaban. Al principio me encaminé por otras rutas, luego encontré el camino del arte. Discutía películas soviéticas, publiqué ilegibles artículos en revistas de escasa circulación. Escribí una historia por encargo de una importante editorial, después empecé a compilar el manual de literatura francesa, cuyo último número estaba a punto para la imprenta en el momento de mi arresto 

jueves, 30 de diciembre de 2021

Verdades...

Crecí como un niño feliz en un mundo brillante de naranjos, perros amistosos y rostros sonrientes. En torno a mi giraba el hotel Miramar  como una especie de universo privado, a todos le caía bien.

Mi padre me sacaba a pasear en bicicleta, me enseñaba a nadar, me leía Don Quijote y a los Miserables. Me enorgullece de él cuando cuando llegaban hasta mí los comentarios de sus numerosos amigos, iba a una escuela a pocos kilómetros del hotel, sacaba muy buenas notas. El único tema sexual que recuerdo antes de que cumpliera los trece años fueron conversaciones sostenidas con el hijo de una actriz cinematográfica por entonces muy celebrada.

En el verano de ese año mi padre recorría Italia con Madame R. y su hija. Yo no tenía a nadie que recurrir..

Permítaseme describir a Anabel. Diré que era una niña encantadora. Sus padres viejos amigos de mi tía, habían alquilado una casa cerca del hotel. Al principio Anabel y yo hablábamos de temas periféricos. La dulzura, la indefensión de las crías de los animales no causaban la misma sensación.. Anabel quería ser enfermera en un país en donde hubiera hambre; yo, un espía famoso.

Nos enamoramos en una manera frenética y desesperanzada; aquellos arrebatos de mutua posesión sólo se habían saciado si cada uno se hubiera embebido y saturado de cada partícula del alma y del corazón del otro, pero jamás llegamos a conseguirlo..

Con un débil pretexto escapamos a la sombra de unas rocas donde tuvimos una breve sesión de caricias. Estaba a punto de poseer a mi amada cuando aparecieron dos hombres que nos lanzaron soeces exclamaciones. Tiempo después Anabel falleció a causa del tifus

miércoles, 29 de diciembre de 2021

Verdades 

La mona tiene hambre, lleva un vestido fino, pendientes extravagantes, nos sentamos en un salón  y pedimos café caliente.

Mona está perdiendo los estribos, necesita un baño, necesita de lo otro. Necesita...Necesita...Necesita.

   Seguramente hay mucho más que he debido tener en cuenta, en todo momento sólo quise los recuerdos y contarlos como yo los recuerdo, además estoy bajo la voluntad de Dios y ahora me ha entrado  ganas por vivir y amar más. Por cierto no se oirá en todo lo que cuento un solo término obsceno.

   Pero, para alivio de mojigatos, intentar suprimir o disimular determinados pasajes llamados afrodisíacos, obligaría a desistir del relato. El intelectual quizá  objete el relato como un tempestad en un vaso de agua, que los varones adultos pasan por la peculiar experiencia descrita por el narrador. Claro que tampoco existirá ese relato.

   "Mi padre, una persona amable y tolerante. A los treinta años se casó con la hija de un alpinista. Mi madre muy fotogénica murió a causa de un rayo cuando yo tenía tres años. Nada subsiste de ella en la hondonada de mis recuerdos. La hermana mayor de mi madre, casada con un primo de mi padre, sería en mi ámbito personal el ama de llaves. Alguien me dijo después que estuvo enamorada de mi padre y que él, despreocupadamente, sacó provecho de la situación en una noche de invierno y luego se olvidó de ella" Tenía ojos azules y una piel como de cera, escribía poemas y estaba segura de morir no bien yo cumplierra los dieciséis años...y aasí fue

martes, 28 de diciembre de 2021

Verdades...

¡Calla mona! Sólo mírame...

Se levanta y me abraza apasionada. Me siento a su lado y ella me habla.

A partir de ese momento se inició la sucesión de situaciones contradictorias. Continuaron otros incidentes que marcaron un camino sinuoso, un cambio de lugar de residencia, el inicio de una época laboral hasta cierto punto floreciente, continuó con la llegada de mi hija, la siguió una nueva separación y la decisión de cortar todo intento de unión marital. Lo cierto, las relaciones personales estuvieron matizadas por situaciones que fueron una amalgama de expectativas.

Me asomo al patio, el fonógrafo calla, el baúl está abierto y las cosas en desorden. Está echada en la cama con la ropa puesta. Temo que se vuelva loca...¡qué placer sentir su cuerpo de nuevo! ¿Durará esta vez?

Tengo el presentimiento de que no.

A partir de ese momento se dieron una serie de situaciones contradictorias. Empecé mi propósito por corregir la orientación de mi vida personal, lo que logré por momentos que no duraban mucho. Más bien se dieron situaciones negativas a medida que corría el tiempo.

Hoy por un momento me detengo, veo al lado del camino y acepto con nostalgia que no logré ningún resultado positivo, y que más bien las huellas que han quedado no son una gran cosa.

¡Calla mona! Sólo mírame...Por fin se queda dormida. La última imagen que tengo de ella fue en la ventana diciéndome adiós con la mano, Un hombre parado al otro lado de la calle. El reloj de la vida siguió su incesante recorrido y con él  los acontecimientos, hubo de todo, positivo y negativo. A todas estas mi mamá murió, años después el esposo.

Despierto de un sueño profundo, una pálida luz se filtra en la habitación, vuelvo la mirada, es un poco después del amanecer  

lunes, 27 de diciembre de 2021

 Verdades...

   Veo de pronto una cara pálida y triste con unos ojos ardientes. Veo también el traje de terciopelo que nunca olvido, cubriendo sus cálidos senos y sus carnes frescas. Me siento a su lado y me habla un diluvio de palabras. 

   Viajé por todo el país desempeñándome en varios frentes, donde se hizo más notorio el comercial. En ese estado emocional llegue a los treinta años de edad, y cometí, tal vez mi mayor equivocación, -me casé y elegí mal- Quedó un descendiente. Ese ambiente de inestabilidad que inicié a los quince o dieciséis años, todavía existía.

   Paso por el puente del ferrocarril, donde muchas veces me quedaba a ver salir los trenes a tiempo que me preguntaba dónde diablos podía  estar ella. Siento su cuerpo junto al mío y me imagino  pasar las  manos por ese  cálido terciopelo, todo lo que nos rodea está desmoronándose, no revivo el cuerpo cálido.

   En uno de esos remansos de aparente paz y estabilidad emocional cumpli los cuareenta. Los celebré con dos hechos a cual más funesto: -mi matrimonio y mi separación-. Pero así mismo sobrevino una aparente situación de calma que me convulsionó. Vino también un vínculo laboral, no fue ningún paraíso, fue un espacio de  aparente estabilidad. A partir de ese momento se inició una serie de situaciones contradictorias.

   Se inició con un accidente de tránsito, continuaron otros  incidentes que marcaron un camino. Un cambio de lugar de residencia que fue el inicio de una época floreciente pero irrelevante. Mis relaciones personales estuvieron  matizadas por situaciones que no fueron otra cosa que una amalgama de expectativas que aún persisten.

   Empecé por corregir mi vida personal. Lo que logré por momentos que no duraban por espacios muy largos, los esfuerzos fueron fallidos. Hoy me detengo y, veo al lado del camino, con nostalgia acepto que no pude lograr gran cosa. Las huellas que han quedado no son alentadoras.

domingo, 26 de diciembre de 2021

 Me quedo con una erección tremenda, como un trozo de plomo con alas. Y estando así entran dos chicas, las saludo, me guiñan un ojo, siguen de largo, sigue sonando la música y quizá venga la mona a buscarme. Tal vez, no me importa quien venga ni lo que ocurra.

   Concentro mi atención para enterarme de lo que está pasando abajo, la mujer tiene risa de loca el hombre tiene voz de trueno, áspera, estridente, un arma que se abre paso por la carne, el hueso, el cartílago. La música sigue sonando, salimos del salón y seguimos bailando, me vomito encima de su precioso vestido. Se pone como una fiera, vuelvo tambaleándose a la mesa  y mona me mira con disgusto. Regresamos, vómito por todo el cuarto, en la cama, en el lavabo, en las libretas que nunca toque y en los manuscritos fríos y muertos que ahora parecían más vivos.

   Empezó mi época de noviazgos juveniles, y el recuerdo de la nena María Eugenia y los regalos navideños. 

   Inicié el bachillerato, cuando empecé se estaba cocinando a todo vapor el levantamiento estudiantil. Para esa época yo estudiaba en el colegio de los franciscanos que quedaba a tres o cuatro cuadras de la zona de tolerancia, paradero obligado los domingos en la mañana al salir de la misa. El dictador despertó al pueblo, aunque  no fue una apertura revolucionaria, fue un juego de inconformes mal informados. Era un pueblo pequeño, parroquial, con costumbres sociales muy particulares, la única diferencia entre ellos y nosotros eran los apellidos y el pudor para robar. Eso sí, tal vez  más  modestos que ahora. El dictador robaba tierras y ganado, pero nos dejó dos nietecitos que han hecho hasta para vender.

   Tiempo después, en el mismo lugar nos asomamos al patio y ahí en el  ático, un joven tenía puesto el fonógrafo y repetía las canciones a todo volumen. Mona ha estado mucho tiempo fuera y hoy voy a esperarla. Pero Mona aparece, Leo una y mil veces el telegrama, pero no sirvió de nada.

   Aunque las manifestaciones eran tan ruidosas como las de hoy, había una formación de más politiquería, las arengas eran de otra inspiración. Con el inicio del bachillerato, además de la situación política, me sobrevino una temporada larga de inestabilidad en todo sentido. La verdad no logré superar esa situación en ningún frente y mi andadura fue un devenir de situaciones.

sábado, 25 de diciembre de 2021

 Verdades

El baúl siempre abierto, sus vestidos por ahí tirados en un gran desorden. Los escritos fríos y muertos y sus chistes  prehistóricos. Sólo una noche resulta en mi memoria, una noche extraña.

   No se proponía nada que durara más de veinticuatro horas. Estamos viviendo varias vidas en el espacio de una generación.

   Mi infancia la viví en medio de la pobreza y con las costumbres que eran propias de esa condición, eso me obligaba -no sólo a mi-, sino a todos los niños de mi barrio, a rebuscarse para los gastos propios de la edad, vendíamos   periódicos, hacíamos mandados, jugábamos trompos y bolas con pequeñas apuestas y teníamos grandes problemas que solíamos solucionar  a golpes de puños.

   Cielo azul y despejado, árboles macilentos con sus oscuras ramas gesticulando. Árboles sombríos, de troncos pálidos como la ceniza de un tabaco. Silencio sepulcral, tiendas cerradas. Aquí y allá una luz roa para señalar para señalar una cita. fachadas adustas, casi repulsivas.

   Estoy tratando ser breve en mi relato, ateniéndome  a la fidelidad de mi memoria. Con mi mamá nada era espontáneo. Viví lo que es la obligatoriedad de la religión. Los domingos al regreso de la misa de siete de la mañana, yo tenía que hacer un recuento del sermón del cura a la hora del evangelio. La ventaja era que ella confiaba en la exactitud de mi relato.

   A todas estas la familia había crecido y yo contaba con tres medio hermanos, yo tenía 11 o 12 años. Por el momento no puedo pensar mucho...   ...excepto que soy un ser sensible apuñalado por el milagro de esas voces que me revelan un mundo olvidado.

   Cogeré estas cuartillas y me largare. Pero nos vamos por la mañana. Le dije a la rubia de ojos pardos. Y mientras le estoy diciendo, me coge  la mano y se la mete entre las piernas.

   Donde quiera que vaya la gente está echando a perder sus vidas. Cada cual tiene su tragedia, la lleva en la sangre; infortunio, aflicción, hastío suicidio. La atmósfera esta saturada de desastres, frustraciones, futilidad. No obstante el efecto que me produce es estimulante.

   Del liderazgo cívico de mi mamá guardo muchos recuerdos, especialmente la imagen de una mujer activa, emprendedora, decidida...siempre estaba ocupada en algo, o en alguna reunión. Organiza diferentes actividades, bailes en el kiosko comunal, fiestas de la virgen, varas de premio... 

   En los bailes en el kiosko me asignaban el negocio de los chiclets. Aquí aprendí a trasnochar, me gustaba ver a la gente bailar y escuchaba música viendo bailar. En las fiestas de la virgen el resultado económico era para el cura párroco. Está iesta se celebraba llenándole el manto a la virgen con billetes de banco, y según su denominación, el cura calificaba a los feligreses y la intensidad de la fe. Son muchos los recuerdos. Añado las carreras de encostalados y las varas de premio.