041 EL DANTE
Vi junto a mí a un solitario anciano de digno aspecto. Llevaba larga barba, canosa como sus cabellos que le caían sobre su pecho en dos mechones. Los cuales, sagrados, iluminaban su rostro de tal manera que parecían la luz del sol.
¿Quienes sois vosotros que venís escapados de la eterna cárcel? -dijo el anciano. ¿Quién os ha guiado o servido de antorcha para salir de aquella eterna noche?