041 EL DANTE
La nave de mi ingenio despliega sus velas y abandona el espanto de los mares. He de cantar aquella segunda región en que el alma humana se purifica y adquiere méritos para llegar al cielo.
Mi canto es realzado por Caliope de tal manera que su efecto, lo mismo que se lo causó a las desgraciadas urracas, cuando desesperaban de obtener su perdón.
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