041 EL DANTE
canto quinto
Descendí al segundo círculo, que, aunque de menor espacio, alberga dolores espantosos, expresados por gritos desgarradores. Allí Minos, con su horrible aspecto, el cual juzga a los pecadores que van entrando. Para dar a entender sus sentencias utiliza la cola que enrosca en su cuerpo tantas veces como sea el número del círculo a que destina el pecador. Como es gran juez las escucha y luego las arroja al abismo.
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