041 EL DANTE
En vano gritas, Flegias, sólo permaneceremos a tu lado el tiempo para cruzar la laguna.
Mi guia saltó a la barca y yo le seguí. Una vez embarcados, partió la navecilla. Mientras buscábamos aquellas pestilentes aguas , surgió de entre el lodo una embarrada sombra y me dijo: "¿Quién eres tú, que llegas aquí antes de sonar tu hora?
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