041 EL DANTE
Un trueno formidable retumbó sobre mi cabeza, me sacó del sopor que me embargaba me levanté agitado y dirigí una despaciosa mirada para reconocer los lugares. Era el borde de un abismo donde se escuchaba el fragor de una tempestad y quejidos infinitos.
La faz del poeta palidecía,
-- Descendamos al mundo de las tinieblas, yo marcharé delante.
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