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                         HERENCIA      El heredero del gobierno, hereda todo, incluso el reflejo de los escándalos, pero sobre todo el desgo...

jueves, 31 de marzo de 2022

Martín Lutero...

   Los avances que a continuación se van a publicar, se basan en la obra de Roland H Balton y en la traducción  de Raquel Losada de Ayala Torales. Publicada por Editorial Losada de Buenos Aires.

   Martín Lutero nació en Eisleben, el 10 de Noviembre de 1483. Sus padres Hans Lutero y Margarette  Lutero. Murió el 18 de febrero de 1546 a la edad de 63 años,

   Estos avances se han construido con el objeto de mostrar el perfil del personaje que en 1500 fue el centro del hecho que aún hoy marca un hito,  en la historia, y en el presente de una sociedad, que es objeto de muchos interrogantes..

   En ningún momento es el interés alimentar polémicas en ningún sentido, está compuesta por menciones del momento histórico y sólo busca destacar la personalidad del personaje y el ambiente en que se desarrollaron los hechos 

miércoles, 30 de marzo de 2022

Edgar Allan Poe...

   Tanteando la mampostería por debajo del borde consegui desprender un pequeño fragmento y lo dejé caer al abismo. Durante unos segundos escuché cómo, en su precipitado descenso, chocaba contra las paredes de la sima, finalmente, se oyó  un ruido apagado al caer al agua, seguido de ecos sonoros. Al tiempo me llegó un sonido como de un rápido abrirse y cerrarse de una puerta por encima de mí, mientras de aquella oscuridad que se apagó de repente vi muy claro el destino que me tenían preparado y me alegré del oportuno accidente que me había ayudado a librarme del mismo. Un paso más antes de caer y el mundo ya no me habría visto más. Y la muerte que acababa de burlar tendría ese mismo carácter que yo consideraba fantasioso e incoherente en los relatos que había oído contar sobre la inquisición. A las víctimas de su tiranía  no les quedaba otra alternativa que,  o bien una muerte con todas las más horrendas agonías físicas, o bien la muerte con todas las más espantosas torturas morales. Era esta última la que habían reservado. 

martes, 29 de marzo de 2022

Edgar Allan Poe...

   Dejando la pared, resolví cruzar el área de mi mazmorra. Al principio procedí con extrema precaución, pues el suelo, a pesar de parecer formado de material sólido, tenía un limo traicionero. Sin embargo al cabo de un buen rato, cobré ánimos y sin vacilación pasé con firmeza, empeñado en cruzar en una línea más recta posible.  Había avanzado así unos diez o doce pasos, cuando el resto del dobladillo rasgado del sayo se me enredó en las piernas, lo pisé y caí de bruces.

   Debido a la confusión que siguió a mi caida, no me percaté en ese momento de un detalle un poco sorprendente y que no obstante, unos segundos más tarde, mientras aún yacía en el suelo, captó mi atención. Se trataba de lo siguiente; tenía la barbilla apoyada en el suelo del calabozo, pero no así los labios ni la parte superior de la cabeza que, aunque aparentemente se encontraba a menor altura que la barbilla, no tocaban nada. Al mismo tiempo, parecía tener la frente bañada en vapor pegajoso y mis fosas nasales percibían el olor característico de las setas putrefactas.

   Alargue el brazo y me estremecí al descubrir que había caído al borde mismo de un pozo circular cuyo tamaño desde luego no tenía medios para averiguarlo en ese momento... 

lunes, 28 de marzo de 2022

Edgar Allan Poe...

   Al despertarme y estirar el brazo encontré a mi lado un trozo de pan y un jarro con agua. Estaba demasiado agotado como para reflexionar sobre esta circunstancia, de modo que comí y bebí con avidez. Poco después reanudé la vuelta alrededor de la mazmorra y con gran esfuerzo, llegue, por fin, hasta donde se encontraba el trozo de estameña. Hasta el momento en que caí, había contado cincuenta y dos pasos y al reanudar la vuelta, había contado cincuenta y ocho más y  encontré el  trozo de tela.

   Por tanto, eran en total cien pasos; y contando una yarda por cada paso, calculé que el círculo de la mazmorra tendría cincuenta yardas. Sin embargo me había topado con muchos ángulos  en el muro, de modo que no pude adivinar la forma de la cripta, porque no pude sino suponer que se trataba de una cripta. Carecía de un objetivo --y más aún de esperanza-- al realizar estas pesquisas , pero una vaga curiosidad me incitó a seguir con ellas. 

domingo, 27 de marzo de 2022

Edgar Allan Poe...

   Había pensado meter la hoja en una pequeña grieta de la mampostería, con el fin de identificar mi punto de partida. El grado de dificultad, sin embargo, apenas era tanto, si bien, debido al estado alterado de mi imaginación, me pareció insuperable al principio. Rasgué un trozo del dobladillo del sayo y lo coloqué bien extendido  y en ángulo recto respecto a la pared. De este modo, al recorrer a tientas el perímetro del calabozo, me toparía finalmente con este trapo. Esto al menos era lo que yo creía, pero no había con todo con la extensión del calabozo, ni con mi propia debilidad. El suelo estaba húmedo y resbaladizo..

   Avancé tambaleándome durante un rato hasta que tropecé y me caí. La excesiva fatiga me obligó a permanecer postrado y no tardé en caer rendido de sueño allí mismo... 

sábado, 26 de marzo de 2022

Edgar Allan Poe...

  ¿ Me abandonaron allí para perecer de hambre en este subterráneo mundo de tinieblas; o que destino aún más cruel me esperaba? Que el resultado sería muerte y una muerte más amarga aún de la habitual, de eso no me cabía la menor duda, puesto que conocía demasiado bien el carácter de mis jueces. Eran el modo y la hora lo que me tenía preocupado y angustiado.

   Mis manos extendidas encontraron al fin un sólido escollo. Se trataba de una pared, que parecía de mampostería de piedra muy lisa, viscosa y fría. Comencé a seguirla, pisando con toda la precaución y desconfianza que me habían sugerido antiguos relatos. Este procedimiento, no obstante, no me daba los medios para averiguar las dimensiones de mi mazmorra, pues podía darle toda la vuelta y volver al punto de partida sin darme cuenta de ello, tan perfectamente uniforme parecía la pared.

   Busqué en vista de ello el cuchillo que había llevado cuando me condujeron a la sala inquisitorial, pero había desparecido, mis ropas las habían cambiado por un sayo de áspera estameña... 

viernes, 25 de marzo de 2022

Edgar Allan Poe...

   De todos mis poros brotaban goterones de sudor corriendome por la frente hasta detenerse ya fríos. La agenda de la incertidumbre se volvió ya insoportable, así con toda precaución comencé a dar un paso adelante con los brazos extendidos y los ojos fuera de sus órbitas, esperando captar algún débil rayo de luz. Continué dando aún  más pasos pero a mi alrededor no hallé otra cosa que oscuridad y el vacío. Respire tranquilo. Parecía evidente que el mío no era por lo menos, el más espantoso de los destinos.

   Y entonces, mientras avanzaba adelante con paso cauteloso, mil vagos rumores asaltaban en tropel  mi memoria sobre las atrocidades de Toledo. De las mazmorras  se contaban cosas muy extrañas  --siempre las tuve por fabulaciones-- pero aún así, extrañas y demasiado horripilantes para repetirlas en voz alta