Memorias de un infiel...
Lo discutió con otro hombre del cine, que también rechazó el proyecto. Tendría que pensar en algo diferente.
Para él no existe el "no se puede". La palabra humildad tampoco tiene cabida.. Tiempo atrás le había hablado a un hombre muy hábil para las cosas raras. Intentó verlo, pero supo que había viajado a un país lejano. Le escribió hablándole del asunto.
El hombre le respondió sugiriendo que financiará su propia idea, aprovechando su buena posición económica, en cuyo caso, él, mediante el pago de un estipendio aceptaría realizar una película basada en el cuadro que escogiera.
El cuñado de Liborino, un gordo amable y risueño le dijo:" Yo me arriesgaría a aceptar" Ésta será una película diferente a esas de guerra en las que hay muchos muertos.
-- No sé, pero me gusta la idea.
Cuando quedó embarazada Marcela, Liborino se preocupó por cuidarla y consentirla, pero soñaba con una mujer, joven, cálida y vital, que aún tuviera sueños...
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