En
el más inofensivo diálogo entre amigos se desarrolla el germen del erotismo que
fácilmente degenera en una conversación pornográfica. Este diálogo podría
servir de ejemplo:
“Mi mujer y yo éramos amigos de su familia,
aunque el interés inicial era con el marido de ella; me iba a contar como era ella
en la cama.
Hacía resaltar las voluminosas tetas, su
cuerpo flexible y los glúteos firmes y planos. Cuando llegó lo note
desconcertado.
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