--
¿No pudiste? –pregunté.
-- Sí, -respondió.
-- ¿Te cuento?
-- Claro a eso vine. Yo aspiraba a acostarme con ella alguna vez. (Los hombres débiles casados con
mujeres hermosas no deberían tener amigos libidinosos).
Inició su relato:
-- Cuando
la vi llegar con el hijo pensé que no pasaría nada.
-- ¿Y
el muchacho? ¿Cómo los dejó tranquilos?
-- Eso fue fácil.
--
Ella le dio un calmante…un Valium.
-- ¿Y después que hicieron?
-- El muchacho se lo pasó dormido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario