LA QUERENCIA
Ángel Contreras
1
Laila
tenía ganas de llorar. Mateo la abrazó y después de diez segundos a ella se le
había calmado el berrinche.
El
cuerpo es una jaula y dentro de ella hay algo que mira, escucha, teme, piensa.
Ese algo es el alma. Y el alma no es más que la actividad de la materia.
Ella
trataba de verse a sí misma a través de su espejo, lo que le atraía era el
asombro de ver su propio yo. Le parecía que los rasgos de su cara dejaban ver
su alma. Y muchas veces le molestaba ver en su cara los rasgos de su madre, Trataba
de hacer abstracción de esa fisonomía y quedarse sólo con lo de ella. Lo que
era ella misma.
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