DIÁLOGO OCASIONAL 23
Me di cuenta de que me observaba y me
puse colorada, el vino a mi mesa, al rato de conversar se ofreció para servirme
de guía, y acepté. Paseamos por la orilla del Sena. Allí, el me pasó el
brazo por los hombros mientras me contaba no sé qué historia sobre un templario
quemado vivo. Me empujó contra un macizo de plantas y me hizo caer al suelo.
Quise gritar, pero él me metió su lengua en la boca y me apretó con su cuerpo
contra el suelo.
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