041 EL DANTE
-- Hijo mío, haz por llegar hasta aquel punto.
Sus palabras me dieron tales bríos. Y allí nos sentamos mirando hacia el levante, de donde habíamos salido, pues agrada contemplar el camino andado Observé primero la profunda orilla, después alcé mi vista hacía el sol y quedé admirado de que éste nos iluminara
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