041 EL DANTE
Cuando alguna de nuestras facultades se halla afectada por causa del placer o el dolor, subíamos por el sendero excavado en el peñasco, cuyas quebradas rocas nos oprimían por todos lados.
No retrocedimos un paso hasta que no encontramos a alguien que nos guiará. Tan alta era la cima que la vista no alcanzaba a verla.
¡Padre! Si no te detienes me quedaré aquí solo
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