Una francesita enfrentada a la oligarquía, a la jerarquía, a la abogacía, a la beatería. Se le despidió con promesas vagas. Cuando salió de Arequipa, descansaron todos. Cuando Flora regresó a París echaba chispas. "Yo no soy -decía- sino una paria.
A don Pio Tristán lo trataban como a un pícaro astuto. Tal es el carácter peruano: Vanidoso, fanfarrón. crédulo, incapaz de la firmeza en la acción como en la perseverancia en una resolución valerosa.
Una mujer sola contra el mundo. Flora Tristán vivía en un mundo de perros y los perros salían a morderla. Del infierno de Arequipa pasó al gran infierno de París. En París vio las miserias acumuladas por los siglos.
Todo clamaba por la acción de Flora, poseía un espíritu batallador dentro de los límites más estrechos de su vida íntima.
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