Para María, trabajar en el estudio de su primo era, además de un alivio económico y un aprendizaje, una oportunidad de relacionarse con mucha gente. Al estudio acudían personas muy prestantes.
El taller había sido un verdadero Centro Cultural, lugar de tertulias, escuela de pintura, espacio de encuentro.
Melitón había aprendido de su hermano el arte de la mar molería, esculpía tumbas. Era un librepensador. María conoció allí a su pariente Francisco Antonio Cano, quien cogió camino a estudiar pintura.
El taller se convirtió en un verdadero taller de artes y oficios. Allí, además de fabricar lápidas, se grababa el vidrio, se reparaban paraguas, se hablaba de pintura, de literatura y de artes.
Se puede afirmar que la pintura, la literatura, la escultura, el grabado, la música culta y la popular, y la fotografía, surgió y evolucionó en estos talleres, trascendió la artesanía y generó los primeros movimientos artísticos.
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