Memorias de un Infiel...
-- ¿Estás dormido? -- Preguntó Marcela. Estaba sentada al borde de la cama y miraba el correo.
--¿Hay algo interesante? -- Preguntó Liborino.
-- Llegó una invitación para el club de pintores, tendremos que ir. Una carta de los Estados Unidos. En aquel momento sonó el teléfono, Marcela lo contestó. Al rato volvió a timbrar, esta vez lo contestó Liborino.
-- ¡Buenos días!, querido Alberto dijo una voz femenina, él tuvo la sensación de vacío en el estómago.
No fuiste muy amable al darme un nombre falso, pero te lo perdono...
Liborino estuvo todo el día temeroso de que Yessi lo llamara otra vez. El siguiente encuentro fue tempestuoso, cuando ella salió del "Argo" la recibió exaltado y le dijo: "Te prohíbo terminantemente que me llames por teléfono" y, entiéndelo, tengo razones para no darte mi nombre verdadero.
-- Está bien, hemos terminado, contestó ella con toda calma y siguió su camino.
Quedó totalmente desconcertado. La alcanzó, le pidió perdón y empezó a justificarse y pedir compresión. En medio del atropellado monólogo dijo: "Deja tu empleo, tengo como responder por tí"---
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