Memorias de un infiel...
Yessi indagó y consiguió el verdadero nombre de Liborino, su domicilio y su teléfono. No hizo ningún comentario.
Los encuentros continuaron. En una ocasión él la llevó a un sitio muy discreto, en un momento le dijo:
-- Quítate el abrigo,
Ella sin pararse comenzó a sacar los brazos de las mangas, él solícito se puso de pie y la ayudó. También se quitó el sombrero. Él se embelesó en el bonito cuello, los hombros, la pálida piel, las encendidas mejillas y los labios brillantes. "La miraría aunque tuviera el riesgo de ser ahorcado"-- pensó Liborino. Ella mostraba el encanto de su ronca voz y sus largos y blancos dientes. ël quiso agarrarle la mano pero ella lo esquivó hábilmente.
Me estás volviendo loco -- dio él.
Ella sabía que era así, pero calló y con una sonrisa en el rostro le dijo:
¡Portate bien!
El día siguiente, lo primero que pensó Liborino al despertar fue, "Esto no puede seguir así" Voy a alquilar un cuarto para nosotros, vamos a estar solos. ¡Qué cosas vamos a vivir!...
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