CONSTANTINA
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Cierta noche, después de cenar la casera le preguntó con ironía, ¿Cómo,
y no vienen sus hijas a verlo?, poniendo en duda la paternidad.
Croc se estremeció y respondió con voz conmovida:
-- Si, vienen de vez en cuando.
Si lo hubiesen conocido bien se hubieran interesado en el problema que
vivía y pensarían diferente. Su situación física y moral era cada día más
crítica.
Para las almas mezquinas y los jóvenes indiferentes, la miseria de Croc
y su estúpido proceder eran incompatibles con toda clase de fortuna.
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