CONSTANTINA
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La situación económica siguió
desmejorando. Al finalizar el tercer año Croc se cambió al tercer piso pagando
una renta mínima. Había envejecido y su fisonomía era cada día más triste a
causa de secretos pesares.
Cuando su ropa estuvo gastada, compró el reemplazo en tela de algodón,
sus joyas fueron desapareciendo una a una. El invierno lo pasaba con una levita
de tosco paño color castaño.
Progresivamente fue enflaqueciendo, su cara,
antes radiante se arrugó desmesuradamente. Al cuarto año de establecido en la
casa ya no era el mismo, lo que lo obligó a descorrer el velo de su verdadera
edad. ¡Setenta y dos años!
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