LAS
NOVICIAS
Ángel Contreras
Cercana a la catedral se alzaba la casa de las “Adoradoras de Pandora”
Era un edificio de tres niveles, pero no propiamente un monasterio y estaba
habitada por un selecto grupo de novicias que brindaban solaz a los visitantes
masculinos.
Durante el día, el entorno que rodeaba la casa era de una febril
artesanía. Pero cuando empezaba a caer el día, los alrededores volvían a su
estado de discreto bullicio y actividad impredecible.
Las
novicias eran dueñas de un sensual recato, tanto, que el personal masculino de
la casa guardaba, en secreto, del deseo de participar activamente con alguna o
algunas de las novicias.
Esa
sensualidad era el secreto de la singular casa. Su principal atractivo.
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