Así que
cierra los ojos y piensa en esa felicidad que parece verdadera. ¡Sólo aquí
estamos a salvo de los horrores de la guerra. Sonríen al unísono; como si no
hubiera nada más divertido que ensayar obras de teatro.
Los prisioneros han de parecer muy felices y
también lo estarán sus verdugos
El
público sonríe, lo vitorea. Es un gesto de despedida. Los delegados regresarán
a su sede, repetirán que el jefe absoluto regala ciudades. La oficialidad
aplaude y sus sonrisas parecen más
reales. Alguno de ellos elogia la calidad de vida.
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