El
espacio que estaba fuera de la ruta trazada por el jefe absoluto, parecía no existir. No se podía hablar de las cosas
que sucedían. Ya no existían palabras y tampoco sentimientos, pertenecían sólo
al jefe.
No recordaba
la palabra “tristeza”, ignoraba que estaba “solo”. Estas palabras habían
desaparecido, así como la posibilidad de sentirlas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario