LO
QUE CUESTA UN IDEAL 57
Después de cuatro años volvieron a detener
a Paco por estar enrolado en el trabajo clandestino. Duré cuatro años sola,
trabajando para los dos. Entonces viví la cárcel desde afuera, mi vida era
trabajar y atender a mi marido.
Paco salió de la cárcel bastante enfermo.
El cirujano nos dijo que fuéramos al día siguiente. Fuimos, le sacaron el
líquido de la pierna y un día después, al quirófano, a cortarle la pierna.
La vida comunista me ha enseñado muchas
cosas, una de ellas a leer. Creo que he sufrido mucho, sin embargo, pienso
también que es una vida plena, y creo también que mientras esto
siga así, yo seré una persona íntegra.
“Sé que todo
lo que he vivido y lo que aún falta, es lo que cuesta un ideal”
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