LO
QUE CUESTA UN IDEAL 56
--Después del incidente con mi cuñado, que
no quise comentarle a Paco, mi madre se puso muy mala, fui a visitarla y cuando
volví mi cuñado se había ido. Las secuelas de lo vivido fueron muchas. Los
vecinos iban a la casa a hablar mal de mí. Me insultaban en todas las formas y
el trato más común era el de “viuda puta”.
Me sostuve en mi puesto y después de algún
tiempo de una lucha sorda, la gente
empezó a tenerme un poco de respeto. Me lo había ganado a base de muchas
penas y lágrimas.
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