LO QUE CUESTA UN IDEAL 53
Para disfrutar de la libertad tenía que
tener un patrocinador, El padre de Paco se negó, el cuñado también. El dueño de
unos bares dio el aval. La jugada de la policía era coaccionar, luego, al que
se prestaba para respaldar a un ex presidiario.
La situación se le complicaba a Briseida,
tanto, que ella empezó a cuestionarse por el precio que tiene la vida fuera de
la cárcel. El testimonio continua:
--Empecé a buscar trabajo. Paco y yo nos
casamos y fuimos a vivir en un descampado donde no había ni alcantarillado. La
policía detiene a Paco acusándolo de hacer reuniones clandestinas, al final lo
soltaron
No hay comentarios:
Publicar un comentario