LO
QUE CUESTA UN IDEAL 34
No reaccionaba. Unos camaradas me hicieron bajar la calle corriendo. Llegamos a un sitio
donde nos sentamos. Recorriendo calles me encontré con mi padre que había
perdido a mi madre y a mi hermana al querer subir a un camión. Me pidió que ya
que nos habíamos encontrado, nos mantuviésemos juntos, le dije que me parecía
bien, pero que tuviera en cuenta que yo debía cumplir con misiones, que nos
veríamos cada vez que pudiéramos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario