El 29 de julio de 1929 había sido la fecha dada por los dirigentes socialistas para llevar acabo el tan planeado golpe de estado.
Allí los días y semanas precedentes fueron de expectación y febril actividad, de líderes recorriendo veredas y ultimando detalles y reuniones nocturnas, de distribución de armas, de "correos rojos" como se les llamaba.
Se recuerda particularmente a la "Rubita", tesorera del movimiento y dueña de la pensión donde los líderes realizaban sus reuniones clandestinas.
María sabía de la organización en Líbano , que era ejemplo entre los socialistas. Quienes integraban los comités eran campesinos que sabían leer y escribir. María se enteró años después de la forma como habían ocurrido los hechos a través de algunos campesinos, cuando ella ya estaba retirada de la actividad política
La gran tragedia de la insurrección fue la de haber actuado bajo la creencia de estar desencadenando una revolución, cuando sólo se estaba tomando una modesta aldea.
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