Cuando empezamos a descubrir, a Sade se encuentra formado ya y no sabemos de que modo llegó a ser lo que fue.
Tal ignorancia impide dar cuenta de sus tendencias, de sus actitudes espontáneas, la naturaleza de los rasgos singulares, de su sexualidad.
De esa laguna resulta la intimidad de Sade que se nos escapara siempre . Toda explicación dejará un residuo que sólo la historia infantil de Sade hubiera podido esclarecer. Esos límites no deben desmoralizarnos pues Sade no se limitó a la aceptación pasiva de las consecuencias de sus preferencias.
De su sexualidad hizo una ética que expresó dentro de una obra literaria
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