Memorias de un Infiel...
Desde adentro Alberto gritaba suplicándole que le abriera. ¡Qué ridícula situación, pensó Alberto.
Alguien paseaba por el pasillo. Probó varias llaves, perdió la paciencia y sacudió con violencia la puerta. Los pasos que había oído. no eran los de Jessy,
-- ¿Estás encerrado, te abro?
La puerta se abrió y apareció la figura del cuñado:
-- ¿Qué sucede? preguntó.
-- Una cosa ridícula... Te la contaré ahora...primero vamos a tomar algo.
Marcela me dijo que regresaría como a las seis. ¿Quién te encerró?
-- Un ladrón entró a casa. No le digas a Marcela...Estaba en el estudio, de repente oí ruidos y ví una sombra entrar en mi cuarto. Lo seguí, intenté agarrarlo pero me esquivo, salió y cerró la puerta por fuera.
-- Puede que haya robado algo. Tenemos que dar parte a la policía.
-- No. no tuvo tiempo de llevarse nada, todo sucedió muy rápido
-- ¿Qué cara tenía?
-- Era un hombre alto y fornido, no tuve tiempo para fijarme en el rostro...
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