13…
Fue terrible –dijo María Fernanda. Espantoso. En la gaceta debería tener
más cuidado con los anuncios que aceptan.
-- ¿Recuerda usted lo que estaba haciendo cuando se apagaron las luces?
Preguntó Darío Díaz.
-- No se imagina lo emocionante que fue cuando de pronto se apagaron las
luces y la puerta se abrió, y apareció la figura borrosa con un revólver en la
mano. Y la voz amenazadora que gritaba
“La bolsa o la Vida” Oh, jamás había disfrutado tanto. ¡Y luego un minuto más
tarde, Balas de verdad!
-- ¿Dónde estaba usted?
-- Déjeme que piense… ¿Con quién estaba hablando, Edmundo?
-- No tengo la menor idea, mamá.
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