EL
HUÉSPED 14…
--
Bien, señora Gutiérrez…
-- Se lo tengo preparado, le pondré ahí enseguida.
Era un escondite excelente, el espejo estaba puesto de tal forma, que
sentados en la oscuridad podíamos ver claramente. Al fin apareció la patrona
con la bandeja, la dejó y luego se marchó.
De pronto oímos el rechinar de la llave, giró el pestillo y dos manos
delgadas salieron disparadas y la levantaron, un momento después la volvieron a
poner.
Capté de un atisbo una cara morena hermosa, y horrorizada. Luego la puerta
se cerró y la llave volvió a girar.
-- Hernán me tiro de la manga y nos deslizamos por las escaleras.
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