LOS
EMIGRANTES…
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Después de la lectura de Rousseau, acarició el
pensamiento de escribir “La Epopeya Del Hombre de la Naturaleza”, una descripción
de las costumbres de los salvajes, sobre las cuales nada se sabía.
Ahora se hallaban sobre su terreno aunque no lo encontró tan virgen como
se lo había imaginado, no le fue sin embargo difícil de recomponer su situación
con el auxilio de la fantasía.
Cuando en el camino al Niágara, entró en la
selva virgen se apodero de él una especie de embriaguez de alegría, a causa de
su independencia, cuando de repente, tropezó con una cuadrilla de salvajes,
muchos desnudos. Tatuados y con plumas de cuervo en la cabeza y anillos en la
nariz
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