EL
ABUELO
5…
Estuve en el “Remanso” veinte minutos antes de la hora esperando a
Soledad, ella sólo se retrasó cinco minutos.
Soledad llevaba el luto.
Tomamos unos cócteles, hablamos de prisa y nos preguntamos por la
cotidianidad. Fue una conversación artificial pero nos sirvió para ponernos a
tono.
Le di el pésame por la muerte del abuelo y ella me dijo que había sido
algo muy repentino. Algo raro sucedía a Soledad, algo que no tenía que ver con
nuestro encuentro.
De pronto, las aguas volvieron a su cauce, allí estábamos como si nunca
hubiera existido alguna separación.
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