CONSTANTINA
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Acabó indignada con Croc, porque éste le dijo que él era el único que
decidía a quien cortejar.
--Hija mía, le dijo la viuda a la casera: “no sacará nada de ese hombre,
es un necio que no le dará más que disgustos”
No se conocieron los pormenores de
la conversación entre Croc y la viuda del general, lo único cierto fue que la
señora se fue de la casa sin pagar seis meses de renta.
A la casera le gustaba achacar a
los demás todos sus infortunios. Cuando sufrió aquella pérdida, al primero que
encontró a mano fue a Oscar Croc, a quien consideró el principio de su
infortunio. Comprendió la inutilidad de sus mimos y zalamerías que sus
esperanzas de matrimonio no eran más que una quimera y nunca conseguiría nada de aquel hombre.
Su odio tenía relación directa con sus sentimientos ni sus esperanzas
frustradas, pero Croc era su huésped, el que mejor pagaba, lo que la obligó a
guardar sus suspiros nacidos de aquella frustración.
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