LA HISTORIA DE PACO 14
La humilde ciudad quería retenerlo para siempre y le ofrecieron hacerlo depositario y
embajador en muchas naciones, pero no, él había nacido para caminos más
amplios, largos y con el horizonte como límite. Lo esperaban el mar y las
ciudades lejanas. Era la segunda vez que se le presentaba el dilema de su
destino. Él quería ser quien un día entregara a los padres del pueblo el
alfabeto de la democracia para que aprendieran a leer. Era necesario tener
conciencia del porvenir para no caer en un destino pequeño. Y así fue que una
mañana partió sin despedirse. Pidió al carretero que se detuviera, quería
contemplar el paisaje natal. Se le llenaron los ojos de lágrimas, los naranjos
en flor lo saludaban con su perfume. Estaba alimentando su recuerdo.
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