LO QUE CUESTA UN IDEAL 40
Me acuerdo que una dormía en el wáter con
la cabeza apoyada en el borde de la taza, cuando íbamos a hacer pipí, ella
decía: coño, tener puntería. Las madres que tenían niños, iban a las cárceles
con sus hijos a quienes les daban ración especial, sólo si eran enfermitos
diagnosticados por el médico oficial. Con el hambre que pasábamos allí, todos
éramos enfermos.
Briseida, en su relato cuenta pormenores de
la vida en las diferentes cárceles donde vivió su condena. La idea es dar una
orientación que lleve hacia lo que cuesta mantener en alto un ideal:
No hay comentarios:
Publicar un comentario