LO
QUE CUESTA UN IDEAL 38
Después llaman a Clara Puello. ¡La paliza
que le dieron! Le rompieron los omóplatos. Entonces me llaman a mí y empiezan a
interrogarme. Eran tres parejas que se turnaban cuando se fatigaban. Eran seis
hombres que me dejaron cono un monstruo, me arrancaron las uñas de cuajo. Me
llevaron al sótano, las otras me dieron lo que tenían, calor humano.
A los pocos días entraron a una que volví a
ver a los nueve días cuando llegó con cara de enferma, castañeteando los
dientes y tiritando de escalofrío, entraron a una judía alemana que no regresó.
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