LO
QUE CUESTA UN IDEAL 37
Derriban la puerta de un empujón y entran.
Eran de la policía. Entonces digo: Tengo que pasar a la alcoba, tengo que
cambiarme porque estoy indispuesta. El policía no me cree. Miré le digo, y me
bajo las bragas y le enseño el paño lleno de sangre. Entonces él dice, está
bien, pase.
Nos llevaron a la jefatura y nos metieron
en los sótanos. Al segundo día llaman a Isabel, pasan las horas y baja
sangrando por boca y nariz, cuando pasa me dice: ¡Me han matado, me han matado!
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