EL
COLECCIONISTA DE POLVOS 12
-- ¡Traspáseme, don Socorro de Palomín, no se prive! Traspáseme, don
Socorro, no se prive! ¡Traspáseme, don Socorro de Palomín, no se prive!
-- Y así hasta cien veces.
-- ¿Cómo lo sabe?
-- Ya lo ve, ¡lista que es una!
Don Socorro de Palomín Minguez, el coleccionista de polvos casuales,
murió con las botas puestas (y los dientes, las uñas y el capote limpios) el
día de San Romualdo del año pasado y mientras se follaba a Chus, la tiple ligera, en el tejado las
Adoratrices.
Descanse en paz.
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